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20 abr. 2020

Del fullereno a la fullerita y las pelotas de Bucky

Se denominan en inglés fullerene los compuestos formados por átomos de carbono unidos por enlaces simples y dobles que forman anillos fusionados de 5 a 7 carbonos cuya disposición espacial es la de esfera, nanotubo, u otras. Para llegar a este nombre genérico, debemos saber que el más típico (el de la figura) está formado por 60 carbonos dispuestos en 20 hexágonos y 12 pentágonos como un balón de reglamento. Recibe el nombre de buckminsterfullerene en honor al arquitecto, diseñador, inventor y futurista estadounidense Richard Buckminster Fuller, cuyo invento más conocido son las cúpulas geodésicas (geodesic dome) a las que se parecen estos compuestos.
Este archisílabo buckminsterfullerene no tiene ningún futuro en inglés y se suele acortar como buckyball debido al apodo familiar (Bucky) por el que era conocido Fuller. Sí, yo también estaba pensando en las pelotas de Bucky.

Toda esta etimología puede parecer graciosa, pero maldita sea su estampa porque si se hubiera castellanizado con criterios fonéticos, como en football → fútbol, collagen → colágeno y allyl → alil(o), hubiéramos tenido fulereno, el término preferido por muchos expertos del idioma. Sin embargo, la RAE ha optado por la conservación ortográfica que se sigue en casos como darwiniano y freudiano, así que en 2018 admitió fullereno, a pesar de la reminiscencia que tiene con fullero. Por tanto, las risas están garantizadas cuando hablemos de la forma cristalizada de estos compuestos: fulleritefullerita. Tampoco tiene desperdicio la traducción de los buckyballs como futbolitas, con lo que tendremos futbolitas que acaban siendo fulleritas. ¡Qué gran motivo para echar de menos la neología basada en el griego y el latín!

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