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15 nov. 2018

Genómica nutricional, nutrigenética y nutrigenómica

Los términos nutrigenética y la nutrigenómica a menudo se confunden o se utilizan indistintamente de manera errónea, porque son dos caras de la misma moneda, como se observa en la figura adjunta. La «moneda» se denomina genómica nutricional (nutritional genomics) y engloba los estudios que buscan las relaciones entre el genoma humano, la nutrición (alimentación) y la salud.

La nutrigenómica (nutrigenomics) estudia cómo afecta lo que comemos (bien sean los nutrientes, los alimentos en sí, o incluso los suplementos alimenticios) a la expresión de los genes y, en consecuencia, a la salud de la persona. Con ello se persigue la personalización de la dieta en función del genotipo, puesto que cada persona responde de manera diferente a los alimentos debido que su genotipo es diferente al de las demás personas. Un ejemplo sería el estudio de cómo responde la salud cardiovascular o la obesidad de una persona según la cantidad de grasas de la dieta.

Por su parte la nutrigenética (nutrigenetics) estudia el efecto que tienen las diferencias genéticas (polimorfismos) sobre la absorción, el transporte, la metabolización y la eliminación de nutrientes, toxinas y alimentos. Dicho en pocas palabras, pretende prever cómo responderá una persona a los nutrientes ingeridos en función de sus variantes genéticas. Se podría determinar así cuál es la ingestión ideal de calorías, vitaminas y otros nutrientes para cada individuo (no todos tenemos las mismas necesidades nutricionales porque no todos tenemos el mismo genotipo). Por ejemplo, si la persona presenta determinadas mutaciones de la fenilalanina—hidroxilasa, su dieta deberá contener poco o nada del aminoácido fenilalanina.

El resultado común de los estudios de genómica nutricional es la elaboración de una dieta personalizada para prevenir enfermedades y gozar de la mejor salud posible.

12 sept. 2018

El quimo y la quina no cuajan quimosina ni quimiocina

Vamos a tratar de explicar ese galimatías que he puesto por título cuyo nexo de unión son un montón de «qu».

El prefijo inglés chymo-, que viene del griego antiguo ‘χυμός’ (khymos) → jugo, corresponde al prefijo español quimo- que forma parte de términos como quimo (chyme), quimotripsina (chymotrypsin) y quimosina.

La quimosina (chymosin, también conocida como rennin, que se encuentra en el cuajo [rennet]) es una enzima que se secreta durante la digestión de los rumiantes para digerir la leche. Actúa sobre el caseinógeno y lo convierte en la caseína, que es insoluble. De esta forma cuaja la leche en la digestión y también en la fabricación de quesos. No hay que confundir rennin (quimosina) con renin (renina).

Por su parte, el prefijo inglés chemo- se traduce por quimio-, como en quimioterapia y en quimiolitótrofo. Por tanto, la citocina (cytokine) quimiotáctica (chemotactic) que se dedica a atraer los leucocitos a los puntos de inflamación crónica se denominará chemokinequimiocina.

Está claro que quimosina y quimiocina no tienen nada que ver. Pero cuando chemokine se traduce mal por ⊗quimocina, se convierten en un homófono de quimosina para muchos hispanohablantes. Yo recomiendo encarecidamente poner la «i» de quimiocina en su sitio en lugar de usar la traducción «quimioquina» (o la aún peor ⊗quimoquina), porque a muchos nos hace pensar en un tipo de quina, el vino dulce para niños de otros tiempos.

30 ago. 2018

Clorhidrato ha muerto: ¡viva hidrocloruro!

Seguro que muchos estudiamos que había en química un grupo de ácidos, denominados ácidos hidrácidos (binary acids o hydracids), que se formaban cuando ciertos gases se disolvían en agua. Entre ellos estaban el ácido sulfhídrico, el ácido yodhídrico y el que nos ocupa: el ácido clorhídrico (HCl; hydrochloric acid). Cuando se forma una sal al reaccionar con una base (que en lo que se llama en farmacología una sal por adición de ácido), se le añadía el sufijo -ato (-ate en inglés), por lo que tenía sentido etimológico que sal del ácido clorhídrico se denominara clorhidrato (chlorhydrate, que proviene del francés). Todo esto se considera nomenclatura tradicional.

Sin embargo, en la nomenclatura sistemática se prefiere agruparlos como hidruros no metálicos de carácter ácido, ya que el término ácido debe reservarse a las moléculas con al menos tres átomos de los que uno debe ser oxígeno. Estos hidruros, los antiguos ácidos hidrácidos, están formados por un átomo de hidrógeno y un no metal del grupo 17 (halógenos) o del grupo 16 (anfígenos: azufre, selenio y telurio) y se nombran con la adición de la terminación -uro (-ide en inglés) a la raíz del no metal seguido por «de hidrógeno». Por ejemplo,
  • HCl: ya no es ácido clorhídrico, sino cloruro de hidrógeno (hydrogen chloride).
  • H2S: ya no es ácido sulfhídrico, sino sulfuro de dihidrógeno (hydrogen sulfide [sulphide solo en UK]).
  • HI: ya no es ácido yodhídrico, sino yoduro de hidrógeno  (hydrogen iodide).
  • H2Te: ya no es ácido telurhírico, sino telururo de hidrógeno (hydrogen telluride).
La consecuencia principal es que los hidrohaluros que se obtienen de la reacción de un haluro de hidrógeno ya no pueden acabar en -ato al no ser ácidos, por lo que han de acabar en -uro, aunque formen las sales por adición de ácido. Por tanto, la sal del HCl será hidrocloruro (hydrochloride), y no clorhidrato.

Que conste que esta explicación no es más que una mera simplificación de una historia más compleja de lo que parece.

2 may. 2018

Los metros esdrújulos

La mayoría de las unidades con más de una sílaba son palabras llanas que, cuando se les añade un prefijo múltiplo y submúltiplo, mantienen acento en la misma sílaba de la palabra base, por lo que siguen siendo llanas (o agudas, cuando la unidad es un monosílabo). A modo de ejemplo, tenemos mililitro, kilogramo, kilodalton, nanosegundo, miliamperio, micromol, kilojulio, kilovatio, milivoltio, y prácticamente todos los derivados de unidades.

En cambio, con el metro tenemos una excepción al proceder del griego μετρος (metron, que a su vez procede de μέτρον → medida). Por mucho que metro sea una palabra llana, sus múltiplos y submúltiplos se convierten en palabras esdrújulas: kilómetro, milímetro, nanómetro o picómetro, por citar unos pocos. No es ninguna anomalía, porque también son esdrújulos, sin excepción, todos los términos que acaban en -metro: acelerómetro, alcoholímetro, barómetro, colorímetro, cronómetro, diámetro, escalímetro, frecuencímetro, hexámetro, interferómetro, manómetro, ojímetro, parámetro, pulsómetro, ratímetro (que no mide los ratitos, sino las ratas), termómetro, taxímetro, udómetro, y un largo etcétera.

Gracias a @RAEInforma por aportar la información necesaria y a Pilar Comín (@alcancuz) por suscitar la duda.

25 abr. 2018

Microbioma y microbiota

Aunque estos dos términos se suelen utilizar como si fueran sinónimos (como aquí), en realidad no lo son.

La microbiota se refiere al conjunto de comunidades microbianas que coloniza un determinado nicho ecológico, con lo que se puede considerar sinónimo de flora bacteriana (un término acuñado cuando a las bacterias se las consideraba plantas). Para muchos investigadores, parece que el único nicho importante es el humano. Para su estudio se usan las técnicas de cultivo tradicionales.

En cambio, microbioma se refiere al conjunto de genomas, o genoma colectivo, formado por los distintos microorganismos que forman una microbiota. De nuevo, muchos creen que solo existe el microbioma humano. Para su estudio se emplean la tecnología genómica de alto rendimiento (high throughput). Reíros, pero estamos en camino de generar un humanoma.

Gracias a @plluberas por inspirarme con su pregunta en el foro de @MedTrad_RedIRIS, y a Lucila Sanz por los enlaces que aportó.

13 nov. 2017

¿Metil-leucina o metilleucina?


Ya es del dominio público que el español tiene una palabra que no se pronuncia como se escribe: salle (imperativo de salirle). Me da a mí que quien llegó a ello no sabía química.

Los compuestos químicos deben formar una única palabra en la que los guiones solo sirven para unir números y otros localizadores a las palabras, pero no unir palabras (aunque no es infrecuente encontrarlo así). Por tanto, el derivado metilado de la leucina (N-methyl leucine) debería ser N-metilleucina, o bien N-metil-L-leucina, o incluso el desconocido leucinato de metilo (L-leucine methyl ester) que nadie usa y que sería lo más correcto (solo cuando la leucina funciona como ácido, que no es el caso de la imagen de la izquierda) y menos problemático (no se juntan las dos «l»). Lo mismo nos ocurre con los derivados metilados de la lisina (methyllysinemetillisina). Por extensión, quien dice metilado, dice también formilado, etilado, butilado, etcétera.

Un inexperto no pronunciará metilleucina y metillisina como metil-leucina y metil-lisina: en el primer caso usaría el fonema de la «ll», pero con el guion lo hará como dos «l» independientes. Solo un experto, y no siempre, pronunciaría bien ambos casos. No existe ninguna norma del español que resuelva el problema. Así que yo propongo que sí que se incluya un guion para mantener la pronunciación correcta del mismo modo que cambiamos y → i, ph → f y un largo etcétera de adaptaciones fonéticas, o cuando se usa el artículo masculino si el sustantivo femenino empieza por a tónica (el agua, el área). Mi propuesta también permitiría escribir sal-le y pronunciarlo correctamente.

En cambio, no es el mismo caso con los derivados del lactato methyl lactate, menthyl lactateethyl lactate o butyl lactate, puesto que la traducción de estos compuestos, es lactato de metilo, lactato de mentilolactato de etilo y lactato de butilo.

5 nov. 2017

¿Por qué es el kilogramo y no el gramo una unidad básica?


Como tantas cosas, por motivos históricos y políticos, y, de rebote, por motivos científicos.

Cuando Luis XVI encomienda a un grupo de expertos (entre los que estaba Lavoisier) la elaboración de un nuevo sistema de medidas, recuperan el metro de Burattini de 1675 y proponen en 1792 como unidad de peso (que hoy sabemos que es una fuerza) el grave, que dividieron en mil partes denominadas milligrave (y que un año después se rebautizó como milligravet). Con la llegada de la Revolución Francesa no se detiene esta iniciativa y, tras años de trabajo y salvando las hostilidades francoespañolas por la guerra del Rosellón, llegan a una definición más precisa del metro. Con ella redefinen el grave (o gravet) como el peso de un cubo lleno de agua destilada que mide 0,1 m de ancho a una atmósfera de presión y 3,98 °C (vamos, lo que hoy denominamos decímetro cúbico).

A la Asamblea Nacional francesa no le gustaba el nombre de grave porque era sinónimo del abolido título de conde y eso era incompatible con los principios de la revolución. Así que el 7 de abril de 1795 decidieron traerse el término gramo derivado del griego antiguo γράμμα (grámma), que significaba letra, pero que al pasar al latín (gramma) se le añadió el significado de piedrecilla de pesar más pequeña que un peso como una metáfora de lo que representa una letra frente a un abecedario. ¿Por qué esta elección? Pues porque no solo lo rebautizaron, sino que redefinieron su valor: el gramo no pesaba un grave, sino un milligrave.

Los que tuvieron que hacer el metro-patrón y el gramo-patrón se encontraron con que, por su pequeño tamaño y valor, era muy difícil hacer un patrón fiable de gramo. Así que decidieron hacerlo de uno de sus múltiplos, el kilogramo (que equivalía al grave original). El 22 de junio de 1799 se considera que se fundó el Sistema Métrico Decimal al tener lugar el acto de custodia de estos patrones en los Archivos Nacionales.

Gracias a @ahombrosdegiga y su blog A hombros de gigantes, por la información e inspiración.

22 sept. 2017

Imprecisión e inexactitudes

Precisión y exactitud son dos términos muy diferentes que se suelen usar indistintamente mal:

  • La exactitud (accuracy) se refiere la concordancia entre una medición y el valor verdadero. Como se ve en la parte izquierda de la figura de arriba (procedente de este artículo de Nature), si hay exactitud, los distintos valores de la media calculados serán prácticamente idénticos.
  • La precisión (precision) se refiere a la concordancia entre distintas mediciones, esto es, si los datos usados para calcular un valor están cercanos unos de otros, o si, por el contrario, están muy dispersos (imprecisión). Queda reflejado en el valor de la desviación típica: cuanto más preciso, más pequeña será la desviación.
En otras palabras: la exactitud hace referencia a la diferencia existente entre el valor real y el experimental, mientras que la precisión debe utilizarse para ilustrar la capacidad de medir correctamente dicho valor.

Ya no tienes excusa para confundirlos, y menos después de contemplar la siguiente figura:


de la que se deduce que tenemos las cuatro combinaciones posibles entre ambos términos.


5 sept. 2017

Exoma y exosoma: nombres muy parecidos para cosas muy diferentes

Vamos a ver dos términos que parecen idénticos y que solo comparten el poderse abordar con las tecnologías de secuenciación masiva.

El exoma (exome) corresponde a la parte del genoma que constituyen los exones, o sea, las secuencias codificantes de los genes que aparecerán en el RNA mensajero maduro (el que se traduce a proteínas). Su secuenciación se está convirtiendo en una técnica corriente para el diagnóstico de enfermedades.

En cambio, un exosoma (exosome) es una nanovesícula (de 40 a 100 nm) extracelular que se encuentra en los líquidos biológicos (orina, sangre, sudor, leche, lágrimas...). Al principio se creía que contenían productos de desecho, pero hoy se consideran una fuente de la comunicación intercelular. Al comprobarse recientemente que contienen microRNA (véase también qué es un microRNA en la Wikipedia), se han convertido en una fuente de biomarcadores de las enfermedades, sobre todo del cáncer.

Y si antes publico esta entrada, antes aparece otra revisión sobre exosomas y cáncer.

22 ago. 2017

¿Puede una copia ser original?

Aprovechando que es gerundio, y que estoy en la quinta edición del curso de la UIMP Problemas, métodos y cuestiones candentes en traducción médica, retomo este nanoblog para sacarlo de su estado de reposo inducido. A ver si se convierte en una entrada ejemplar.

Original copy es una pareja de términos muy engañosa en inglés, dado que la primera traducción irreflexiva nos lleva a copia original, sin percatarnos de que es un contrasentido: o es copia o es original.

Realmente se está refiriendo a una copia del original, que es un pleonasmo subsanable simplemente con →copia. Pero contamos con una traducción mejor cuando copy funciona como sustantivo, y es →ejemplar.