No hace falta recurrir a los nombres informales para que nos vuelvan loco. Entre los oficiales de los arbovirus encontramos apelaciones que sugieren que su autor no asistió a las clases de neología. Por ejemplo:
- Los reovirus no son virus de los reclusos ni de las corrientes, porque reo- no se refiere al latín reus ni al griego ῥέος (réos → corriente), sino al acrónimo de respiratory enteric orphan virus, o sea, que son virus huérfanos (sin relación con ninguna enfermedad, aunque ya sí) de las vías respiratorias y del intestino.
- Para nota es la familia Asfarviridae, porque no son virus tan lejanos (as far), sino los virus de la peste porcina africana y otros relacionados (African swine fever and related viruses).
- Por tanto, ya es más fácil imaginar que los pestivirus no son virus que huelen mal ni provocan efluvios desagradables en los infectados, sino que reúnen, entre otros, al virus de la peste porcina y otras pestes animales.
Otras familias del grupo tienen etimologías más pensadas pero igual de chocantes para un hispanohablante. Por ejemplo:
- La familia Togaviridae (los togavirus) tampoco son los virus de las togas de los letrados. No obstante, sí que deriva del prefijo latino toga-, pero en el sentido de que son virus con envuelta o «capa».
- La familia Flaviviridae toma su nombre del latín flavus (amarillo, como en flavonoide) porque entre ellos está el virus causante de la fiebre amarilla.




